La teoría humanista se fundamenta principalmente en la crítica ferviente a los
modelos educacionales planteados por la psicología en general y a la psicología
de la educación de manera particular.
Se pone de relieve la experiencia no verbal como medio de consumar nuestro
potencial humano.
Sus postulados están basados en la problemática del estudio integral de las
personas, en la percepción de los seres humanos como totalidades en continuo
desarrollo. En este sentido, la necesidad por pensar la existencia humana y su
naturaleza se encuentra inserta en las corrientes filosóficas existencialistas y
fenomenológicas.
Supuestos teóricos
La teoría humanista señala que el ser humano debe ser estudiado de manera
integral y destaca la idea de que posee un núcleo
central estructurado (“yo”) que le permite adaptarse al
mundo objetivo y al mundo subjetivo.
Señala también que si el ambiente es propicio, el ser
humano tiende a autor realizarse, así también esta
auto realización se llevará a cabo dentro de un
contexto humano.
El hombre es consciente de su existencia y puede situarse espacial y
temporalmente; tiene la capacidad de aprender de sus experiencias y aplicarlas
en el presente; construye cotidianamente su vida y puede tomar decisiones
autónomas, las cuales le ayudan a estructurar su identidad personal.
La psicoterapia centrada en el cliente
Dentro de la corriente humanista la psicoterapia “Centrada en el cliente” trata de
enfatizar la importancia del sujeto como generador dinámico dentro de su propio
proceso terapéutico, en contraposición con “paciente” que denota una cierta
resignación respecto a su problemática.
La psicoterapia centrada en el cliente fue creada por el psicólogo
norteamericano Carl Rogers (1902 - 1987). Según su creador esta psicoterapia
se centra en el cliente porque es éste el que lleva el peso de la orientación
terapéutica y no el médico.
El terapeuta debe brindar al “cliente” tres condiciones necesarias para que la
psicoterapia rinda sus frutos. Debe ser empático, aceptar incondicionalmente a
su cliente, y mostrar congruencia y autenticidad.
Además del establecimiento de estas condiciones, es necesario que la relación
entre terapeuta y cliente se halle en un mínimo
contacto (emotivo), el cliente deberá presentar
incongruencias marcadas, pero no tan extremas
como para no reconocer la presencia del
terapeuta.

La educación centrada en el alumno
La teoría humanista concibe a los alumnos como entes únicos, con iniciativa,
con necesidades personales y el potencial suficiente para solucionar problemas
de manera creativa.
La educación en este paradigma, se centra en el alumno porque el énfasis se
coloca en el proceso de aprendizaje como una acción auto dirigida a partir de
una constante autoevaluación.
Dicha autoevaluación está permeada por ciertos criterios que guiarán el proceso:
• El grado de satisfacción con la actividad realizada.
• El progreso personal e intelectual.
• El grado de compromiso con el curso.
• El grado de profundización en la revisión de los materiales.
• La comparación de la dedicación con respecto a otros cursos.
• La comparación del propio desempeño con respecto a los
demás compañeros.
Implicaciones educativas
La educación dentro del enfoque humanista tiende a propiciar la ayuda que se
les da a los alumnos para que ellos decidan lo que son y lo que quieren llegar
ser a través de un proceso de construcción continua.
En este contexto, la idea es que se retomen las necesidades de los individuos,
se fomente el incremento de sus opciones, así como de su desarrollo individual
sin poner en riesgo el de otros. Todo ello en un ambiente colaborativo.



