El constructivismo es una teoría encargada de desentrañar la manera en que los
sujetos aprenden a resolver los problemas que su contexto les presenta.
La teoría constructivista considera que el aprendizaje como proceso se
construye a través del bagaje previo que cada uno de nosotros posee, pero que
esta información está mediada por elementos socioculturales específicos que
requieren de un diagnóstico detallado.
El constructivismo como paradigma asociado en sus raíces a la teoría
psicogenética, destaca la acción de los sujetos en su propia construcción de
conocimiento; en este caso que nos compete se enfatiza la figura del profesor
como mediador entre el alumno y los contenidos.
Mientras que en la teoría constructivista Piagetiana se enfatiza el desarrollo
cognitivo a través de procesos mentales, en el caso de Vigotsky el enfoque se
encuentra básicamente en el desarrollo socio-cultural. Su asimilación permite
anclar y desarrollar diversos aprendizajes
El aprendizaje en este contexto, además de necesitar de una motivación interna
y de una labor al exterior, requiere de la interacción de estos dos factores
En esta interacción, la construcción que se realice del conocimiento tendrá como
cimiento, un peculiar esquema de comprensión del medio que le rodea.
Implicaciones educativas.
Las implicaciones educativas que pueden observarse en el constructivismo son
en primer lugar, la idea de que el alumno no es un ente pasivo, sino que al ser
responsable de su propio conocimiento y construirlo, se vuelve en ente activo. Aunque implícitamente esto siempre ha sido así, el constructivismo ha puesto al
descubierto que los sujetos deben dejar atrás su papel sumiso en el que solo
son receptores de conocimientos, para asumir su papel activo y
responsabilizarse de su propia formación.
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